Tuesday, August 25, 2009

LLEGÓ EL MOMENTO!

Creo firmemente en las instituciones, en nuestra tradición democrática, en la defensa de la libertad y en el debate de ideas serias. Desde que Sergio Fajardo y la ASI con el apoyo de todos quienes han creído en Compromiso Ciudadano decidió lanzar una convocatoria pública para conformar una lista a la Cámara de Representantes supe que había llegado el momento.

Quienes me conocen saben que soy de ideas fuertes y claras: la defensa de las instituciones, la creación de espacios de libertad, la seguridad ciudadana soportada en unas fuerzas armadas valientes y fuertes, la toma de posiciones en el concierto internacional, la fundamentalidad de Antioquia para Colombia, el desprecio por la legitimación de la violencia propia de discursos harto desuetos pero tan de moda en ciertos círculos sin memoria son centrales en el pensamiento de nuestra iniciativa y condicionantes de nuestras acciones.

Con humildad y fortaleza recorreremos Antioquia en manera alta y transparente, pero sin que la tibieza comprometa nuestros ideales. Por lo tanto, desde ya pongo a consideración de mi departamento mi hoja de vida, cumpliendo así con la convocatoria ya referida, para que quien quisiera sumarse en esta cruzada lo haga sin ninguna otra promesa que la posibilidad de hacer patria desde valores y país desde contenidos.

Parodiando a Ortega y Gasset: A las cosas Antioqueños!


PRESENTACIÓN
Acudo con expectativa a la convocatoria que, en forma pública, hicieran Sergio Fajardo Valderrama, Compromiso Ciudadano y la ASI para conformar una lista a la Cámara de Representantes de acuerdo a unos lineamientos que se dieron a conocer aquél día en las calles de Medellín, y que suponen un procedimiento meritocrático, público y deliberativo de confección de esa lista.

En ese sentido, el presente documento se constituye en el hito fundacional de nuestra manera de ver las cosas, nuestras pretensiones, hoja de vida y estrategia para llegar al poder en representación del proyecto fajardista, a la vez que promovemos las aspiraciones de aquél a la Presidencia de la República.

Aunque pongo a consideración mi hoja de vida más abajo, creo que para poder dar siquiera una perspectiva acertada de quién soy tengo que decir algo más que lo que he hecho.

Nací en Medellín en 1982 en el seno de una familia de clase media. Mi padre y mi madre son abogados, él nacido en Caucasia y ella en Envigado. Crecí en el Medellín de los años ochenta, los años del miedo. Recuerdo que en el Colegio, durante esos difíciles tiempos para Medellín, siempre que algún directivo interrumpía alguna clase todos mis compañeros temían lo peor: que uno de nuestros padres hubiera sido asesinado. Ese miedo se materializó en varias oportunidades. Esos años que nadie quiere volver a vivir quedaron atrás, pero nuestra ciudad quedó marcada por muchos años.

Hacia el año 2000, en medio de uno los periodos más oscuros de nuestro país, me volvió a golpear la realidad colombiana: cuando apenas cursaba el primer año de derecho en la Universidad Pontificia Bolivariana fui secuestrado por el ELN en la vía que de Bucaramanga conducía a Medellín, después de haber participado en un evento deportivo de carácter nacional. Estuve pocos días, pero fue suficiente para vivir el calvario del secuestro, que deja huella profunda en el alma y del que todos los días tengo algo en mi mente.

En aquél momento quise abandonar el país, sentía miedo y desilusión. Mi familia estuvo siempre allí, y mi padre me pidió que si iba a tomar esa decisión permaneciera algunos meses. Fue en ese momento cuando empecé a interesarme por los problemas fundamentales del país, fue allí cuando decidí quedarme y no irme bajo ninguna circunstancia. Dimensioné que ese niño de trece años que apuntó su fusil a mi cabeza, que amenazó con asesinarme si no caminaba aquel primer día de cautiverio, es un victimario y también una víctima, pero también me impresionó que, incluso en medio de la selva tuve la valentía para decir que no hay injusticia social alguna que justifique la violencia ni mucho menos el secuestro.

Desde que me hice abogado he intentado promover la idea de la defensa de los derechos humanos desde una perspectiva apolítica, esto es, que no represente la defensa ni el ataque de ninguna ideología ni partido político. La politización de los derechos humanos y, por esa vía, de la justicia, entiende que las víctimas son apenas otra estrategia política y presenta como medio lo que no puede ser sino un fin: la persona humana. Todas las actividades profesionales y académicas que he desarrollado en mi vida adulta han estado dirigidas a la defensa institucional y no ideológica de los derechos humanos y de la Constitución, he conocido por tierra cabeceras, veredas y corregimientos de todas las regiones de Antioquia y he tenido conversaciones con personas de todas las extracciones sociales y le he podido ayudar a muchos de ellos desde mi profesión. Espero, ahora, poder hacerlo desde el Congreso de la República, desde la defensa de los principios de Compromiso Ciudadano y de la Alianza Social Independiente.


¿Por qué representar a Antioquia en el Congreso desde el proyecto de Sergio Fajardo?

Me identifico con la manera de asumir la política de Sergio Fajardo y de Compromiso Ciudadano: desde principios no negociables, con la gente, en la calle, desde cuestiones sustantivas. Esa actitud dignifica la política en el momento en que ello no podría ser más necesario. Esa política se define desde sus propias categorías, no encarna una crítica sin sentido y sin posiciones propias y pensadas y, sobre todo, no es presa de una ideología que no sea otra que el servicio, la defensa de la libertad, los intereses públicos y, por encima de cualquier consideración, de los antioqueños.

No se trata de traicionar lo que siempre pensamos, sino de tomar la decisión de participar activamente en la determinación del futuro de Antioquia, de abandonar la cómoda posición de no comprometerse con lo verdaderamente importante y fundamental: el progreso y la libertad desde la representación con responsabilidad del departamento de Antioquia.

Somos nuevos en la política, pero no en nuestra preocupación por los problemas de nuestro país y nuestro departamento. Actuar desde las maneras simples y honestas constituyen mi visión de “Compromiso Ciudadano” y por eso quiero tomar esta oportunidad, posible sólo en un país con una realidad democrática admirable a la vez preocupante desde su actualidad.

HOJA DE VIDA

Educación

PREGRADO: Universidad Pontificia Bolivariana (Egresado 2004). Título: Abogado (2005).

DIPLOMADO EN CONCILIACIÓN Y RESOLUCIÓN ALTERNATIVA DE CONFLICTOS: Universidad Pontificia Bolivariana (2007).

CERTIFICADO EN SISTEMA INTERAMERICANO DE DERECHOS HUMANOS Y LITIGIO EN DERECHOS HUMANOS: Academia de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, American University Washington College of Law (2006).

LL.M INTERNATIONAL LEGAL SYSTEMS/SPECIALIZATION CERTIFICATE ON INTERNATIONAL HUMAN RIGHTS LAW (MÁSTER EN SISTEMAS LEGALES INTERNACIONALES/CERTIFICADO ESPECIALIZACIÓN DERECHO INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS): American University Washington College of Law, (2007).

ESPECIALISTA DERECHO CONSTITUCIONAL: Universidad Externado de Colombia (2009).

Seminarios y Conferencias

PRIMER SEMINARIO EN DERECHO CONSTITUCIONAL: Universidad EAFIT (2004).

CUARTA CONFERENCIA INTERNACIONAL EN DERECHO PENAL: Universidad Externado de Colombia (2003).

LA CORTE CONSTITUCIONAL SURAFRICANA Y LA EJECUTABILIDAD DE LOS DERECHOS SOCIALES, ECONÓMICOS Y CULTURALES, UNA PRESENTACIÓN DEL MAGISTRADO ALBIE SACHS (2007).

Otras actividades académicas

PROFESOR DE TEORIA DE LA CONSTITUCIÓN Y TEORÍA DEL ESTADO: Universidad Pontificia Bolivariana (2007- actualidad).

CENTRO DE PROMOCIÓN DE CASOS DE IMPACTO EN DERECHOS HUMANOS, Director, Universidad Pontificia Bolivariana (2008-actualidad)

PASANTE DE INVESTIGACIÓN DEL CENTRO DE INVESTIGACIONES JURÍDICAS DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA (2005).

JUEZ DEL CONCURSO INTERAMERICANO DE DERECHOS HUMANOS 2006, 2007 y 2008. American University Washington College of Law.

MES DE LOS DERECHOS HUMANOS: American University Washington College of Law (2006).

Experiencia Profesional

Abogado. INDEMNIZACIONES ESTATALES. Oficina dedicada al Derecho Administrativo con más de veinte años de presencia en todo el territorio nacional en el litigio de procesos de reparación directa y otras acciones administrativas. (2005- 2008).

Abogado externo. LITIS Ltda. Consultor externo en asuntos contencioso administrativos y constitucionales, así como en materia de litigio internacional en Derechos Humanos (2005-2007).

COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS DE LA O.E.A. PRACTICANTE. Preparación de conceptos y evaluaciones preliminares en casos de posibles violaciones a Derechos Humanos en diferentes países de las Américas. (2006).

“Dean´s Fellow”. ACADEMIA DE DERECHOS HUMANOS Y DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO: American University Washington College of Law. Coordinador del Proyecto conjunto de la Universidad de Oxford en Inglaterra sobre reporte de sentencias acerca de Derechos Humanos; investigación jurídica para artículos y publicaciones de la Academia; asistencia en la organización del encuentro anual de Derechos Humanos y el Programa de Verano de 2007. (2006 y 2007).

PASANTE DE LA EMBAJADA DE COLOMBIA ANTE LA ORGANIZACIÓN DE ESTADOS AMERICANOS. Asistencia y asesoría en cuestiones de defensa judicial internacional del Estado colombiano (2007).

GRUPO JURÍDICO DE ANTIOQUIA. Abogado Fundador. Empresa dedicada al asesoramiento jurídico en cuestiones de derecho administrativo y derecho internacional de los derechos humanos. Litigio de casos en más de 10 departamentos de Colombia y ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos de la O.E.A.

Publicaciones

Derecho Internacional de los Derechos Humanos, Extractos Jurisprudenciales sobre los derechos a la vida y el debido proceso, Juan David Viveros Montoya y Luis Felipe Viveros Montoya, 2009, Sánchez Editores (Publicación Anual)
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Wednesday, August 19, 2009

LA HORA DE LAS DECISIONES...

Siempre fui ligero a la hora de tomar posiciones políticas. Nada cambiaba, eran los mismos rojos y los mismos azules. Nadie podía -excepto los fanaticos- encontrar la diferencia entre unos y otros. Los puristas e historiadores políticos me tomarán por ligero, según ellos las diferencias eran tan profundas y fundamentales que la otra partre no merecía vivir.

Sin embargo, para nuestra generación, esa que tuvo una niñez feliz pero sin inocencia, esa que sintió el miedo del terrorismo, que temía jugar fútbol en los parques, pero que fue tan valiente que lo hacía, la diferencia no era tal: ambos habían fracasado en traer lo más importante a una Nación: la confianza en si misma desde unos valores intransigibles.

Nunca fui una persona rica, nací de una familia luchadora y honesta, como la mayoría de los antioqueños, pero el trabajo duro de mis padres me dieron la oportunidad de perseguir mis sueños en esta tierra, Antioquia, donde la historia ha mostrado que imposible no cabe en el diccionario.

Cierto día, que aún hoy no he podido caracterizar como afortunado o como todo lo contrario, me tocó directamente la tragedia de un país que había sido abandonado a su suerte por la clase dirigente: como tantos otros fui secuestrado (en mi caso por el ELN) y como tantos pocos fui liberado en poco tiempo, sano y salvo.

Pero ese evento fue lo pero que pudo haberle pasado a los violentos que violaron mis más elementales derechos: venciendo el acto reflejo -y de alguna manera cobarde- de abandonar el país, decidí intentar hacer algo por mi país, por mi departamento.

Asesoré víctimas de violaciones de derechos humanos y derecho internacional humanitario, me comprometí a hacerlo con dignidad y nunca usarlas como carnada política, como medio para asegurar una agenda política, me dediqué a la academia y desde mi clase de Derecho Constitucional motivé a mis estudiantes a asumir la cuestión de los derechos humanos desde una aproximación post-ideológica, que no convenga al oficialismo ni a la oposición sino, por el contrario, a todos los colombianos. Desde ese punto de partida la divergencia es enriquecedora. Lo inaceptable es que se propongan tesis que relativicen el valor de la vida humana cuando esta es puesta en peligro en indenticas circunstancias.

Recorriendo el país, pero sobre todo mi departamento, cosa que hice sin ningún calculo político, pude dimensionar la idiosenciracia paisa -de la que soy orgulloso portador- y vislumbrar los problemas y la capacidad propia para resolverlos con vocación de permanencia.

Ben Franklin dijo, en palabras bellas y llenas de sabiduría que aquellos que estuvieran dispuestos a sacrificar su libertad por un poco de seguridad temporal, no merecían la libertad ni la seguridad. Pues bien, este espacio ha de servir para poner a vuestra consideración nuestra visión sobre la seguridad y su aparente dilema con la inversión social en primer lugar, es lo que reclama el país, es lo que nos pide Antioquia.

Pero también será espacio para proponer temas como los derechos humanos, el conflicto armado colombiano, las políticas del Banco de la República, el Proceso de Paz, las Altas Cortes, entre otros tantos que nuestros pares contribuyentes consideren relevantes.

Vamos pues a las cosas, a lo sustantivo, a huir de las distracciones adjetivas y a retar a todos aquellos que, como nosotros, estén dispuestos a dar un debate honesto sobre los asuntos más apremiantes de Antioquia y de Colombia.